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Ya estamos acostumbrados a la aparición repentina de neologismos para definir los cambios que están ocasionando las tecnologías en diferentes áreas. Hace dos años, Jeff Bezos, fundador de amazon.com nos sorprendió con un invento que tenía como objetivo principal, atender las necesidades de los lectores digitales, e indirectamente, atraer de manera progresiva a los lectores de libros de papel. Desde que se comenzaron a popularizar los libros electrónicos a mediados de los 90, ni los más entusiastas jóvenes pudieron abogar a favor de los libros digitales cuando pretendían sustituir a largo plazo, los milenarios textos regulares; la razón era clarísima, con los tradicionales monitores de rayos catódicos, y luego con las modernísimas pantallas planas, la lectura de textos largos seguía siendo poco ergonómica para los gustos de los usuarios, así que las únicas ventajas por el momento, era la fácil transferencia, reutilización, manipulación digital, movilidad, etc. ¿Cuál fue la idea de las empresas (como Amazon) que quisieron revivir esta memorable batalla? diseñar dispositivos que ofrezcan una interface de lectura igual o mejor que la de los libros convencionales, y obviamente, sumando todas las ventajas mencionadas que se mantenían y se mantienen.
Los ebook reader (o lectores de libros electrónicos) que diseñan actualmente empresas como SONY, Phillips o amazon, son basados en una tecnología de tinta electrónica, que a diferencia de los sistemas convencionales como LCD o LED, éstos pueden ser usados a plena luz del día sin que esto afecte el contraste de la pantalla. Estos recientes cambios se han comenzado a sentir los últimos meses con una reducción importantísima en la venta de periódicos en papel a nivel mundial, aumento en la venta de libros electrónicos, y una revolución editorial en la que algunos autores han preferido únicamente editar versiones digitales y no en papel para demostrar que la rentabilidad se mantiene. Claro está que estas tendencias se evidencian de manera más tangible en países como EEUU donde el kindle de amazon sale a la venta con una suscripción anual de varios de los principales periódicos del país. La lista del USA Today está comenzando a tomar en cuenta las ventas de ediciones Kindle para su lista de los libros más vendidos. Otro indicativo que no podemos obviar, es que algunas Universidades, como la Universidad de los Ángeles, han comenzado a digitalizar sus bibliotecas con el fin de canalizar los préstamos y consultas a través de dispositivos electrónicos. Así mismo, algunas universidades en España, ya cuentan con varios lectores electrónicos dispuestos en sus salas de lectura con textos que también se encuentran en formato papel; la idea es registrar las preferencias de algunos usuarios en las ediciones electrónicas versus papel.
En un artículo de la Universidad de Pennsylvania en universia.net se reseña la inauguración de una empresa residenciada en New York, que promueve la impresión de libros por demanda (Books Ondemand), su nombre es Expreso y al entrar en su site web se lee el siguiente anuncio: What Gutenberg’s press did for Europe in the 15th century, digitization and the Espresso Book Machine® will do for the world tomorrow. La idea es sencilla, tienes tus 350.000 libros en el kindle, quieres regalar un libro a algún inmigrante digital que aún no está convencido de las bondades de la lectura electrónica, entonces llegas a Expreso, y mientras tomas una taza de café, aproximadamente 4 minutos, ellos te realizan una copia en papel "con una apariencia profesional". Detrás de esta interesante idea hay una serie de estudios, comenzando porque los costos de producción del libro son posteriores a su compra, lo que hace que estas ediciones impresas sean bastante asequibles; además de esto, todos los problemas que derivan de los stocks en las librerías, las largas cadenas de distribución, y los tirajes que pocas veces se corresponden con la demanda real, siempre se imprimen de más o de menos. Con este nuevo sistema se acaba el problema de las ediciones agotadas.
No hay duda que estos cambios estarán afectando los ciclos convencionales en los que un libro es producido y luego llevado a manos de sus lectores; es muy difícil profetizar las implicaciones reales o cuánto tiempo llevará que estas nuevas tendencias logren la importancia que tienen actualmente las cadenas de producción y venta de libros, sin embargo, no hay duda que al menos la preocupación ya existe, y que las conductas de los nuevos nativos digitales apuntan mucho más a estos cambios que a permanecer con viejos esquemas.
Mientras algunos se aferran nostálgicamente al pasado otros apuestan al futuro.
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